
Hoy no es un día cualquiera, es un día especial.
No vivo con mi madre. Desde que cumplí los 18 años se lo que es vivir fuera de casa, y ya van unos cuantos años, pero todos los días hablo dos o tres veces por teléfono con ella, mi mamá.
Sería típico decir que tengo la mejor madre del mundo… no se si esta afirmación sería cierta, ya que al resto no las conozco, pero lo que sí os aseguro es que nunca he querido tener a otra, solo la quiero a ella. Para mi es la mejor, la única, la irreemplazable e indispensable como engranaje fundamental del motor de mi vida.
Mi madre es amor, dulzura, es paz y tranquilidad cada vez que con sus palabras o sus melodías desafinadas me calma. Es paciencia, es bienestar, es sosiego cuando por las mañanas voy a su cama y como un cachorrito me tumbo a su lado para que me acaricie el pelo.

Recuerdo como de pequeño le tiraba de la piel de la cara pensando que podría ser un lagarto de los de V. Lo recuerdo con ternura, pensaba que al ser tan perfecta tenía que ser extraterrestre, creada para conquistar a los humanos. Siempre tuve mucha imaginación… Recuerdo también cómo le decía “mamá, te tienen que hacer santa de lo buena que eres”, jajaja, cosas de niños.

Es un ángel de la guarda al que puedo tocar, siempre está ahí. Incluso los días que se levanta cansada, desanimada o agotada por su enfermedad… ella está ahí. Está para mi, para mi hermano, para mi padre, para mis abuelos… está para todos!! Aunque no todos estén para ella. Así es mi madre. Saca fuerzas desde lo más profundo de su corazón, y cuando las cosas se hacen con el corazón nunca salen mal.

Discutimos, discutimos mucho, pero porque también los dos nos amamos hasta el extremo. Igual que discutimos nos queremos, y lo mejor de todo es que nos lo decimos a diario, que los dos lo sabemos y que siempre estamos ahí el uno para el otro. Somos incondicionales.
Es indispensable en mi vida, importante, importantísima, el pilar fundamental sobre el que he crecido, me he sostenido, apoyado e incluso dado de cabezazos en los momentos más complicados. Lo hago y espero seguir haciéndolo durante mucho tiempo.
Escribiría mil y una veces sobre mi madre, sobre su pasado, su presente y su futuro. Sobre todo el bien que me hace y lo mucho que echo de menos su piel, su olor dulce a flores, su pelo, su fuerza, su coraje… Nos separan muchos kilómetros y no tengo la suerte de poder hacerle compañía, de comer con ella todos los días, de salir de compras para ponerla guapa… pero la siento a mi lado, está a mi lado.

Escribo todo esto porque aunque se lo diga, se lo demuestre, y lo grite al mundo entero nunca será suficiente. Llegará un día en el que por ley de vida nos tendremos que separar. Ese día me arrepentiré de muchas cosas, y echaré de menos otras… ese día estaré aliviado porque hoy le estoy haciendo saber lo importante que es para mi. Le estoy gritando al mundo que tengo la mejor madre del mundo y se que a ella le va a hacer mucho bien escucharlo. Mamá, te quiero infinito!!
Si sientes lo mismo que yo por tu madre, hazlo también: grita al mundo tu mensaje de amor. Siéntete orgulloso de tener la mejor madre del mundo. Si físicamente la puedes abrazar, hazlo; si no, llámala por teléfono y díselo. Si esto tampoco es posible porque la línea telefónica todavía no tiene conexión con los ángeles… métete en tu habitación, busca la calma y la conéctate con tu ángel, cierra los ojos y díselo en voz alta, siempre en voz alta.
Estoy convencido de que el ángel de tu mamá estará escuchándote y dándote respuestas cargadas de amor.

davidmoreno -
















No puede haber nada más patético que el anuncio del perfume de Carmen Lomana.




